Recupera tu equilibrio

Hace apenas unas semanas que comenzó el otoño y, una vez que nos vemos inmersos de nuevo en la rutina, parece que el verano y los días de ocio y tranquilidad han quedado muy lejos. Casi sin darnos cuenta, volvemos a caer en la costumbre de apresurarnos para todo, de aceptar las prisas y las carreras como algo normal, acelerando cada día hacia un ritmo que nos presiona, nos exige, nos resta naturalidad y nos llena de estrés.



Pero, ¿por qué correr? ¿Por qué tanta exigencia? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Para quién? Cuando hacemos todo deprisa, también respiramos deprisa. Y de la misma manera que nos perdemos las cosas que hay en nuestro camino cuando vamos a toda velocidad, nos perdemos los beneficios de una buena respiración cuando ésta se acelera y perdemos el control de nuestra energía.


¿Y qué sucede si paramos? ¿Qué sucede si decidimos tomarnos un instante para sentarnos y observar? ¿Qué pasa si empleamos un poco de tiempo simplemente para respirar sin prisas?


Siéntate, respira y descúbrelo. Descubre que cada vez que, simplemente inhalamos y exhalamos, nos anclamos al presente, conectamos con nuestro entorno y con la luz de nuestro interior, con nuestro latido, con el pulso del Universo. Cada respiración nos da la oportunidad de recuperar nuestro equilibrio y establecernos de nuevo en la calma que nunca debimos perder.

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